Cada 26 horas una persona se suicida en Puerto Rico

20 de mayo de 2021, 0:40
San Juan, 19 may (Prensa Latina) Cada 26 horas una persona se suicida en Puerto Rico y cada 40 minutos otra lo intenta, según evidenció hoy la Comisión de Bienestar Social de la Cámara de Representantes.
El promedio anual de defunciones por esta causa es de 311 personas, determinó una audiencia presidida por la diputada Lisie Burgos Muñiz, del partido conservador Proyecto Dignidad.

La decisión correspondió a un proyecto de ley de la representante Lydia Méndez Silva, del tradicional Partido Popular Democrático (PPD), que dispone crear un programa para el monitoreo, evaluación, investigación, educación y asesoramiento en prevención de suicidio.

Estudios indican que uno de cada cinco adolescentes, entre las edades de 13 a 19 años, considera el suicidio seriamente, mientras que el 17,3 por ciento, principalmente féminas de noveno a duodécimo grado, han intentado quitarse la vida.

La directora de la Comisión de Prevención del Suicidio del Ministerio de Salud, Nayda Román Vázquez, indicó que a pesar de las limitaciones presupuestarias, han podido integrarse en esfuerzos de investigación sobre este comportamiento de los puertorriqueños.

También, en la asesoría a estudiantes universitarios subgraduados y graduados en proyectos de investigaciones, tesis o disertación sobre el comportamiento suicida en Puerto Rico, isla que desde 1898 está bajo el dominio colonial de Estados Unidos.

Según datos provistos por el Instituto de Ciencias Forenses de Puerto Rico, en el año 2015 hubo 250 suicidios, mientras en 2016 sumaron 211; en 2017 otros 260, en 2018 la cifra llegó a 243, en 2019 se registraron 177 y en el año 2020 se informaron 167 suicidios.

La presidenta del Colegios de Profesionales del Trabajo Social, Mabel López, consideró como elemento puntual de este problema prestar atención no solo a la persona sino, también, tener en perspectiva la importancia de atender las dinámicas sociales.

En este sentido, explicó, hay que abordar los aspectos estructurales vinculados a la conducta suicida, destacando que esta surge como consecuencia de factores sociales, culturales, psicológicos, biológicos y clínicos.

‘Sugerimos que las estrategias de prevención se consideren de forma prospectiva, tomen en consideración las realidades subjetivas y objetivas de este acto, mediante investigación científica y clínica, así como la complejidad del ser humano, incluyendo la consideración del contexto social y económico que impactan la vida de cada persona’, dijo López. agp/nrm

Prensa Latina